|
Como
nadadora aficionada y apasionada, me resulta difícil poder
expresar lo que se siente en este tipo de competencias. Más
aun cuando nos enteramos del deceso de un deportista que entrena
para un triatlon. Desde mi punto de vista, y sin conocer a Claudio,
supongo que, por lo que relata el sitio oficial, Claudio estaba
muy seguro de poder seguir la carrera. Y esto es lo que debemos
saber, ante cualquier situación de malestar ¿cuál
es el límite? ¿qué nos proponemos?
Hace diez años que nado en aguas abiertas y conozco mis limitaciones,
pero a veces me pregunto qué me impediría abandonar
una carrera? Y no lo sé. Una vez tenía mucho frío
pero estaba segura de que podría continuar, solo debía
acomodarme, sin embargo, me obligaron a abandonar y no insistí
demasiado en seguir. Obviamente me dio mucha bronca porque me recuperé
enseguida, pero tampoco sé qué hubiese pasado. Volví
a correr en la siguiente fecha y logré mi objetivo que era
llegar. En principio mi meta, a los 48 años, es llegar, si
puedo ganar una medalla mejor, pero principalmente lo importante
es participar, divertirme y llegar a completar el recorrido de la
mejor manera posible.
Jamás fui deportista, comencé a nadar en aquel entonces
porque había dejado de fumar y necesitaba calmar ansiedades.
En el agua encontré la manera de quitarme la ansiedad, y
de a poco me fui convirtiendo en una especie de adicta al agua.
Pero todos los años me hago un control médico completo
para quedarme tranquila, aunque estoy segura de que eso no significa
demasiado, soy una convencida de que nos toca abandonar este mundo
en cualquier momento y situación y es por eso que sigo disfrutando
cada instante que paso en el agua y donde más me gusta, que
es el río. |