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Febrero
terminó lleno de emociones para el equipo del bicho, Salvador
Barbero se coronó campeón de la carrera “Dos
Orillas” en el río Paraná y Pablo quedó
segundo en su categoría en la carrera de 7 kilómetros.
Con un recorrido de 21 kilómetros desde la ciudad de Villa
Urquiza hasta Paraná, Entre Ríos, Salvador logró
llegar primero a la meta con una brazada pareja durante todo el
trayecto y un espectacular pique en el tramo final. (ver
relato de un botero).
El entrenamiento de todo un año dio sus frutos y Salvador
vivió por primera vez una experiencia inolvidable nadando
durante más de dos horas en el ancho río del litoral
argentino, rodeado de un paisaje maravilloso y un clima de entusiasmo
que sus compañeros de entrenamiento Natalia y Pablo reflejaron
en sus rostros cuando se los vio bajar del bote, eufóricos
de felicidad.
Sesenta nadadores participaron de la carrera y cada uno de ellos
tenía destinado un bote que lo acompañaría
durante el recorrido y en él, además del remero,
llevaban a sus boteros quienes se encargaban de hidratar a su
nadador. A Salvador le hicieron de boteros Natalia que le alcanzaba
lo necesario para beber y comer, y Pablo que controlaba el ritmo
de nado contando las brazadas minuto a minuto además de
disfrutar el momento y de alentarlo.
La llegada de Salvador a Paraná fue emocionante, en el
club Estudiantes lo esperaban su señora Sabrina, que fue
la primera en divisar a Pablo de pie en el bote, reboleando su
remera mientras alentaba a Salvador. La felicidad y la euforia
dejaron de lado el cansancio y Salvador triunfante recibió
su medalla para luego abrazarse a su esposa embarazada de cinco
meses. La emoción se repetía cada vez que llegaba
un nadador, todos ellos eran recibidos como héroes de esta
gran hazaña.
Mientras Naty, Pablo y Salvador se sacaban fotos con los boteros,
se escucharon los gritos de Sergio y Laura que venían alentando
en un bote a Claudio, nuestro amigo “el yacaré Di
Fonzo” que se acercaba a la meta. Fue otro momento gran
de emoción y alegría. Nuestros amigos nadadores
se encontraron al final de la carrera y se saludaron con un cálido
abrazo de triunfo.
Los últimos nadadores llegaron casi al anochecer y la luna
llena comenzó a iluminar el río reflejando en el
agua una noche esplendida con un clima de alegría y triunfo
para Argentinos Juniors que tiene un nuevo campeón de aguas
abiertas.