Relato
de un Botero
Acabo de llegar de Paraná, me tengo que ir a dormir unas
horitas para aguantar de trabajar hoy, pero antes tengo que contarles
una experiencia inolvidable: la carrera de 21Km de Salvador. Fue
así, INOLVIDABLEEEEE!
Tuve la suerte de que me dejaran subir al bote que lo acompañaba,
donde iba Natalia encargada de la rehidratación (y obviamente
de la demás logística de la carrera), un botero
(elegido por Laura justo antes de que se lo asignaran a un federado),
el hijo del botero y yo, que le iba a ayudar a Natalia, pero como
el botero me asignó la otra punta del bote, no tuve mas
remedio que disfrutar de la carrera.
Les tengo que decir de corazón que en este momento me gustaría
ser cronista deportivo para poder relatarles el evento como corresponde.
No lo soy. Se lo perdieron. Voy a hacer lo posible, el resto pregúntenselo
a Natalia.
Marco: Día de sol, temperatura agradable, un lugar increíble,
el agua no estaba fría, no había viento. Previo
a la largada estábamos todos nerviosos, ya que los únicos
que sabían como era esto eran Claudio y Laura (que lo iba
a acompañar a Claudio, junto con Sergio, pero esto es otra
historia). En la llegada nos esperaban María, Facundo y
Sabrina. Esta carrera no se clasificaba por categorías,
solo había dos clasesde nadadores: federados y libres.
Los federados largaron 3 minutos antes que los libres, al disparo
de un cañón (un estruendo increíble, con
una especie de bengala o algo así, que se elevó
en el aire). Los botes estaban a unos metros de la orilla para
dejar paso a los nadadores. De la largada de Salvador no recuerdo
mucho, ya que estábamos atentos a no perderlo de vista
porque al no tener gorra se confundía entre la gente, eran
como 50 nadadores (y otro tanto de botes)
Hizo una largada al estilo...Salvador. Picando en punta. El trayecto
eran unos 2000 metros que nos obligaban a hacer cerca de la costa
río abajo, donde no había correntada, y después
de una boya un giro en ángulo recto para atravesar el río.
Al comienzo el botero me dio miedo, para mi gusto se acercaba
demasiado a Salvador (lo teníamos a no mas de un metro
del bote, y los remos le pasaban de a ratos muycerca de la cabeza).
Después aprendí que así era como se suponía
que tenía que andar. Mientras buscábamos la boya
nos avisaron de la organización que crucemos ya, porque
la boya se había soltado, así que cada bote cruzó
donde estaba, y ahí se alejaron uno del otro.
Después de unos 20 minutos se perfilaba que seguía
cerca de la punta, había unos 6 botes cruzando a nuestra
altura pero varios cientos de metros mas abajo, y un bote cerca
nuestro, los demás ya estaban más atrás.
Ahora el tema era ver cuanto tiempo Salvador de bancaba ese ritmo...
Tardamos una hora más o menos en cruzar el río.
Ahí se volvieron a juntar los botes, y vimos que quedamos
cuartos. Yo me asusté un poco, porque el grueso de los
botes parecía que todavía estaban por el medio del
río (aunque sin anteojos no veo mucho de lejos - bueno,
de cerca tampoco). El bote de Laura ya no se veía.
No les puedo explicar lo lindo que es ver nadar a Salvador desde
esa posición, unos metros adelante y un metro arriba del
agua. El estilo lindo, simétrico. A diferencia de los demás
que estaban cerca, no le pegaba al agua, recobraba suave, se estiraba
bien, se veía como las manos entraban justo debajo del
agua, buscaban la máxima extensión y recién
ahí tiraban. Hermoso (pude observarlo haciendo eso durante
2 horas!). Además, como pudimos constatar con Natalia,
era un relojito. Ella, con el cronómetro, pudo ver alguna
diferencia entre los primeros metros y el resto. Yo, viendo correr
los segundos mientras escuchaba chapotear el agua al ritmo de
la brazada, no le sentí diferencia en todo el trayecto,
para mí hizo una brazada por segundo, parejo, durante 2
horas!
Al rato empezamos a ver cambios, un bote se nos fué acercando
y nos pasó. Salvador amago a correrlo al otro nadador,
pero no lo dejamos. Lo increíble para mí fue que
Salvador reconoció al otro nadador, en la siguiente parada
de rehidratación nos dijo quien era, y que era uno de los
mejores. Ese bote siguió pasando a los demás y después
de mucho luchar se ubicó en punta.
Nosotros por nuestra parte, en el transcurso de los siguientes
30 minutos, fuimos alcanzando a otro bote y lo pasamos. Seguíamos
cuartos. Los botes de los federados, que habían largado
antes, ya no se veían mas a la distancia. Nos seguían
de cerca 2 o 3 botes, el resto estaba lejos. Y Salvador seguía
nadando como relojito...
Después de un tramo río abajo pasamos unos postes
de alta tensión y ahí sabíamos que estábamos
a media hora de la llegada. Era el momento de volver a cruzar
el río porque sino la corriente nos iba a llevar hasta
Santa Fe. Un error en ese momento y estabas fuera de la carrera,
pero el botero hizo la travesía perfecto. Dicho sea de
paso, en todo el trayecto, y a diferencia de los otros botes cercanos,
nuestro botero cometió un solo error (nos distrajimos y
nos metimos de lleno en uno de los innumerables remansos, pero
unos gritos a Salvador para apurar y en menos de un minuto lo
atravesamos limpiamente). Este cruce, a diferencia del primero,
se hizo con corriente a favor, así que fue mucho más
rápido. Seguíamos cuartos, aunque un poco mas cerca,
estaban a unos 50 metros de distancia cuando pasamos por el puerto.
Faltaba 1Km y no veíamos que pudiéramos acercarnos
más. De los otros botes atrás solo quedaba uno cerca,
el otro ya se había alejado.
Ahí fue cuando empezamos a discutir cuando y como hacerlo
picar a Salvador. Natalia sabía que tenía resto
para picar, y suficiente fuerza de voluntad (creo que usó
otras palabras) para picar si lográbamos acercarnos un
poco. Pero no había caso. Faltaban 600m y le quisimos hacer
señas para que supiera cuanto le faltaba (después
nos enteramos que no nos entendió). 500, 400, 300 y seguíamos
a 50m. Los demás botes se acercaron a la orilla para encontrar
la llegada, y ahí el botero siguió un poco, y nos
llevó en ángulo justo a la llegada. Le había
abierto el camino a Salvador. Lo empezamos a apurar despacito
para que suba el ritmo. Salvador tampoco se enteró de esto,
pero aceleró no sé como. Nos pusimos a la par del
tercero y cuarto.
Faltaban 200 metros y lo hicimos picar. Gritamos como locos (no
saltamos en el bote porque era medio inestable). Nos entendió.
Picó. Increíble. Faltaron unos pocos metros cuando
alcanzó al primero. Siguió picando. Entró
a la manga a todo lo que dá y al otro nadador ya no lo
vimos. Picó hasta la llegada. PRIMERO!!!!!
Qué mas les puedo contar, festejos, gritos, parecíamos
locos. Salvador no nos creyó hasta que lo subieron a lo
más alto del podio.
VAMOS
BICHO TODAVIA!!!!
Pablo