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Claudio Plit, el campeón mundial de Aguas Abiertas que busca en los confines

EL QUE NADA MÁS ALLÁ

No le bastó con obtener en varias oportunidades el campeonato del mundo, competir en más de 170 eventos internacionales y ser agasajado con Maradona en Italia, después de triunfar en Capri-Nápoles. Porque lo que más llama la atención en Claudio Plit es que, después de 35 años de deporte, rescata en esta entrevista lo que ha descubierto nadando: entonces el agua lo sumerge a su vez en la metafísica y la mística.

"Los seres humanos estamos integrados por un 80% de agua. Allí nos gestamos; nuestro planeta está compuesto en su mayoría de agua: el agua es vida". Dice Claudio Plit.
En el nadador argentino, cuatro veces campeón del mundo en aguas abiertas, estos conceptos tienen un sentido tanto en la práctica como en las ideas.
En la práctica, Plit conoce las aguas del río Nilo en Egipto, las del lago St. John en Canadá, las de Capri, el Canal de la Mancha, las de Argentina, y muchas más que lo han llevado a percibir la singularidad que representan.
En las ideas, desarrolló a partir de su condición de nadador una forma de mirar la realidad, y encontró en el deporte que lo apasiona una respuesta a interrogantes propios del hombre.
Si Claudio Plit sorprende por su posición de excepcional nadador, también lo hace al comentar lo que ha conocido a través de "la vida que da el agua", como él afirma.

- Mi primera carrera en aguas abiertas fue a los doce años, en el cruce del puente Rosario. De allí en más quedé encandilado con esta disciplina, y hasta los 18 años competí en forma paralela con torneos en pileta. A esa edad me hice profesional. El lago St. John en Québec, Canadá, fue mi primera prueba.
- ¿Por qué te quedaste encandilado?
- Primero, porque me pegué con el remo cuando salté del bote al agua. Ese fue mi primer encandilamiento físico. El verdadero deslumbramiento llegó cuando sentí lo que es nadar en un lugar que no tiene límites, en el cual nada te detiene, y al bracear estás como flotando en sueños: la mente se te pone en una condición similar a lo que hoy se llama "estado alfa".
- No te ponés límites en el agua, ni a las fantasías en la mente. ¿Qué pasa por tu cabeza en esos momentos?
- ¡Ahí abriste la puertita! Yo soy un apasionado de la mística. Existe una gran relación entre el estado de ánimo al nadar con diferentes situaciones que se describen en religiones, yoga, control mental, o artes marciales. En todos se puede llegar a un punto, que es la esencia de uno y la unidad con Dios, el cosmos, o como se lo quiera llamar. Es el borde del misterio en donde desaparece todo lo que vos podés nombrar y comienza el límite de lo innombrable. En la práctica, he tenido sensaciones muy impresionantes, al borde de experiencias místicas, como empezar a sentir que voy en cámara lenta, y me quedo de a poco sin cuerpo, como si los brazos se movieran solos y me estuviese mirando a mí mismo desde afuera. En cambio para mucha gente estas sensaciones no tienen sentido, creen que nadar es sólo un músculo flotando, y no es así, no: hay una motivación interna que te lleva al agua. No abordé a estas ideas de un día para el otro, sino que fue poco a poco, al cabo de treinta y cinco años nadando.
- ¿En qué momento sentiste por primera vez estas experiencias?
- A los veinticinco años me fui a México. Dejé muchas cosas y empecé a investigar sobre estos temas. Hice yoga con un hindú para ver si mejoraba nadando. Las puertas que se fueron abriendo ya no se cerraron, y fueron superando lo que en un principio era una motivación exclusivamente deportiva.

Extraído de la revista 4 Estilos

 

Claudio Plit con la gente del equipo master de natación de Argentinos Juniors en San Antonio de Areco año 2005

 

Perfil

Nació en Rosario. Tiene dos hijos: Mauro, que es mexicano, y Jerónimo, marplatense. Campeón mundial en cuatro oportunidades al ganar la Capri-Nápoles, de 32 kilómetros. Compitió en más de 170 eventos internacionales. Ganó cuantro veces en el lago St. John, en Québec, ciudad canadiense que lo nominó como Ciudadano Ilustre. Participó durante 23 años consecutivos de esta prueba, una de las más difíciles por las bajas temperaturas de las aguas (13 grados), y su meta es llegar a los 25 años consecutivos. Cruzó dos veces el Canal de la Mancha, en el 79 y en el 81, ganando esta última. Participó de todas las pruebas de aguas abiertas en Argentina. Durante quince años, del 1974 a 1988, fue nominado como el número uno por The World Proffesional Marathon Swimming Federation. Fue premio Konex al mejor nadador de la década del 80. Figura en el Swimmingo Hall of Fame, en Florida, Estados Unidos.

Hoy Claudio Plit Trabaja como entrenador en la pileta olímpica del EMDER, y tiene su propia escuela de natación. Asesora muchos nadadores, y acompaña siempre a 2 grandes nadadores de las aguas abiertas. Por un lado a María Inés Mato, que hace poco nado en las frías aguas de la Antártida. Y hace varios años, que actúa como guía y entrenador, del ganador de las últimas ediciones de la Maratón de Rosario y de la Santa Fe – Coronda, me refiero al Campeón Mundial el búlgaro Petar Stoychev.